Y suma y sigue. Es alarmante el desprecio que en España se tiene por el patrimonio, por las culturas pasadas y por sus restos que aún yacen en el suelo peninsular; que son verdaderamente nuestras raíces.
Y lo digo porque ahora, siendo las 11.46 de la mañana, ninguna televisión se ha hecho eco de la noticia cuando en estos casos, las primeras horas son cruciales (el robo, limpio y -según qué periódico leas dicen, que no había ninguna persona vigilando semejante tesoro arqueológico, de los más importantes de la protohistoria española- se produjo sobre las 5.16 a.m., en cuatro minutos solamente).
El problema es que no hay control alguno de fronteras y esto viene genial a todo tipo de mafias. Si toman un ferry, si van en autocaravana o incluso en coche (ese tesoro de incalculable valor patrimonial y materialmente realizado en oro, cabe en una mochila), nadie revisará las pertenencias. Y de hecho, hace un par de años me encontraba yo descansando un par de días en una de las amplias playas de arena entre Guardamar del Segura y Elche, para desconectar un poco. Allí hay pinares cerca de la playa, así que fui a acercar a mi perro hasta allí. Para variar, el aparcamiento contaba con más de 20 autocaravanas de extranjeros, que allí viven, y para mi sorpresa, de una de ellas (matrícula de Alemania) bajó un hombre de poblada barba canosa, con un detector de metales con un palo más ancho que el de mi ventilador de pie, y se fue delante de mí, a vista de todo el mundo que allí estuviera, para perderse por el pinar. Dudo mucho que lo que encuentre y expolie, lo detecte algún policía o guardia civil. Y ese es solo uno de los millones de turistas que nos visitan cada año, en cualquier temporada.
Ahora que estamos en plena crisis de invasión de Ceuta de un gobierno marroquí que se cree con derecho sobre unas posesiones territoriales españolas que ya eran de España en el siglo XV –el propio Fernando el Católico mostró su interés por esa zona del otro lado del Estrecho, antes que por América– (recordemos que Marruecos, como país, surge en el siglo pasado así que alguien debería “recordarles” que el hecho de que ellos tengan arte nazarí, de omeyas, o de godos vándalos llegados de la Península Ibérica no conlleva que la Península Ibérica o Andalucía sea marroquí sino todo lo contrario, que ellos están “ocupando” un territorio que históricamente perteneció a la Península Ibérica, a la España de entonces), en plena temporadas de fiestas en toda España, los expoliadores han sabido bien aprovechar la ocasión.
Lo que apena es que nadie pudiera medios para impedir que se pudiera robar unas piezas tan jugosas (eso sí, cuando las visité, se comentó la agria polémica de las autoridades locales para impedir que este tesoro fuera llevado al museo nacional de Madrid; de haberlo hecho, ahora mismo seguiría intacto). Y también entristece pensar que con el declive cultural del propio pueblo español, habrá muchos españoles a que les hubiera gustado hacer lo mismo, robarlo y fundirlo o venderlo, solo por la riqueza material que eso supone.
Es triste porque la historia se repite. Ya en otras entradas hablé de la Operación Helmet, sobre cinco cascos celtiberos expoliados de España sin que nadie se enterase, que iban a subastarse ilegalmente pero Alemania logró detener la venta y conseguir que se le diera la oportunidad a España de reclamar su patrimonio, previo pago de costas. El gobierno de entonces alegó que “no estaba entre sus prioridades” y miró hacia otro lado. Finalmente fue un particular, extranjero, quién pagó de su bolsillo la compra de los cascos y los cedió al Museo Arqueológico de Madrid… Y no ha pasado nada, ni una dimisión, ni nada. A los interesados en este asunto, si hacen clic AQUÍ https://valeriaardante.blogspot.com/2014/02/operacion-helmet.html verán mi comentario de entonces. Por ironías de la vida, estaba hablando entonces del propio tesoro de Villena, como podrán comprobar.
No ha sido el único ejemplo. También en mi web he hablado de dos yacimientos gravemente dañados, uno en Murcia y otro en Jaén. En este último, entre mis dos visitas, comprobé cómo habían robado un altar visigodo, dando la voz de alarma (ver AQUÍ). Precisamente la pieza expoliada fue la elegida para adornar la portada de mi libro “La herencia Goda” (aquí), porque un agente particular con el que hablé sobre el asunto (Guardia Civil) me comentó que cuánto más famosa fuera la pieza, más difícil sería “moverla” en el mercado negro.
Es muy triste ver qué está sucediendo con nuestro pasado. Cómo el país ha dado la espalda a su impresionante pasado, mientras proliferan cada vez más los relatos manipulados de una historia retorcida y muy forzada, empleada para respaldar generalmente intereses materiales, económicos, de unos pocos (que logran que un grupo más o menos numeroso se crea tales falsas verdades y las haga propias, sin obtener por ello más que rencor al vecino).
Todas las semanas suelo comprobar qué nuevas noticias arqueológicas se han producido, qué nuevos hallazgos dentro de nuestro rico patrimonio. Lamentablemente, suelo quedarme con las ganas (como decía el inigualable Groucho Marx en “Una noche en la ópera”, me quedo “solito con mis ilusiones”) porque si hay mucha, mucha suerte… doy con la excavación de un horno de cerámica, de un muro que debió pertenecer a…, de una excavación apresurada de unos restos encontrados de forma fortuita antes de que desaparezcan bajo las obras de una urbanización, un centro comercial o con el hallazgo de alguna pieza que por supuesto es de manufactura fenicia o griega mostrando que los de aquí teníamos muy poquita capacidad de innovación y mucha para adquirir maravillados todo lo que quisieran importarnos culturas extranjeras que asimilábamos al momento…
En fin, tristes y extraños tiempos éstos que estamos viviendo, donde la historia importa un bledo, el mundo se llena de desinformación, y de visiones cada vez más catastrofistas por el aparente cambio climático –término contradictorio en sí mismo, porque el clima, por definición, es siempre cambiante- y que un poco de conocimiento geológico basta para mostrar que el 80 por ciento de la historia de la Tierra ha tenido varios grados de temperatura media por encima de la actual, como mínimo. Pero eso ya es otro asunto que ahora no viene al caso.
Esperemos que se produzca un milagro y se logre rescatar el fabuloso tesoro de Villena porque, como habrá notado el lector, personalmente soy muy pesimista en este aspecto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario