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martes, 2 de septiembre de 2025

Corinto y sus increíbles avances

     Aunque es una ciudad de sobras conocida, no quiero dejar pasar la oportunidad para reconocer algunos de los grandes avances que se realizaron en esta población y que por ellos, en gran parte, llegó a alcanzar la fama que tuvo en la antigüedad.



Uno de los elementos más destacables de estas majestuosas ruinas es el templo de Apolo.

            Y es que la ciudad de Corinto, en el mar jónico, en Grecia, posee raíces que se remontan al neolítico. Su posición privilegiada le permitió ir creciendo pasando de ser una ciudad-estado en la antigua Grecia, a una de las urbes más importantes en la época dorada del imperio romano, un lugar clave en las historias bíblicas de San Pablo (a los Corintios) y continuar ganando fama y poder económico hasta llegar a ser una gran metrópolis en el siglo octavo.

            Como decimos, muy probablemente gran parte de esta fama se deba a su acertada ubicación, sobre un estrecho itsmo que conecta la península del Peloponeso con el continente europeo.

            Entre los múltiples restos arqueológicos de distintas eras, destacan los hallazgos del que parece ser un gran puerto comercial que poco tenía que envidiar al afamado de Cesarea marítima, en Israel, y que como se detalla en uno de los capítulos de mi libro “Relatos bíblicos a través de las Ciencias de la Tierra” (2021), fue construido por el rey Herodes con todo tipo de innovaciones, a escalas mastodónticas, con materiales de lujo y gran calidad e incluyendo, como elemento base, un tipo de hormigón que fraguaba bajo el agua.



Se ha destacado con flechas la ciudad actual de Corinto y la antigua (Acrocorinto). También puede verse en la imagen derecha el emplazamiento de una inscripción al emperador romano Nerón, en el famoso Canal de Corinto.

            Si nos aproximamos más a la zona de los puertos próximos a Corinto, encontraremos una zona denominada “Doilkos”. Allí se pueden ver los restos de una amplia calzada de sólidas losas, que se adentraba en el mar, tras ir hasta el pie de playa. Pues bien, esta impresionante calzada son los restos de uno de los mayores avances de la antigüedad, desarrollado por un sabio griego con visión de futuro, llamado Periandro El Tirano (siglo VII a.C., hijo y sucesor de Cípselo, uno de los “Siete Sabios de Grecia”).

            Pues bien, consciente como era Periandro de los peligrosos afloramientos rocosos en el mar que rodea a la península del Peloponeso, de sus a veces caprichosas corrientes y de la necesidad que tenían numerosos marineros y comerciantes de tener que bordear toda la península del Peloponeso para llegar al “otro mar”, al otro lado del istmo, se le ocurrió la genial idea de construir una amplia y sólida calzada por la cual las embarcaciones pudieran acortar horas de peligrosas jornadas de viaje, siendo transportadas sobre maderas y tiradas por bueyes o esclavos, campo a través.


Aún pueden apreciarse los restos de la calzada de Periandro, su ingeniosa “carretera para barcos”.

De esta manera, los cerca de 700 kilómetros a realizar por mar bordeando la península del Peloponeso se acortaban en unos 6,34 kilómetros por tierra.

            A juzgar por los restos que persisten de esta titánica obra, el gasto en hombres y dinero tuyo que ser alto, aunque nada comparable a las riquezas que entraron a las arcas de la ciudad por hacer uso de este invento.

            Así, Periandro (aprox. 627-587 a.C.) se adelantó milenios a la confección del famoso Canal de Corinto, que uniendo ambas costas en línea recta permite el paso de buques, desde que se inaugurara en 1893 (las obras se iniciaron en 1882).



 

        Ahora bien, se ha citado una inscripción del emperador Nerón y es que a pesar de la mala fama de la que goza este personaje, más de uno se sorprenderá al saber que ya durante su mandato ordenó que se iniciaran las obras de tal canal.

Efectivamente, cuando en el siglo XIX se comenzó a perforar la roca para construir el famoso Canal de Corinto, se descubrieron evidencias de obras similares acometidas hacia el 67 antes del cambio de era. Sin embargo, Nerón murió poco después y su ambicioso plan se fue con él. Mucho antes, también Julio César pensó en lo práctico y socorrido que habría resultado este proyecto, de llevarse a cabo.

           Pero no es solo este descomunal puerto comercial del que gozó la metrópolis en su momento de apogeo, ni el gran templo a Apolo,  ni la ambiciosa calzada de Periandro, u otros restos señoriales los restos más imponentes de Corinto, pues parece ser que cada gobernante trató de competir con el anterior en la realización de obras que por solo una de ellas, la ciudad habría gozado de gran fama.

           De hecho, existen otros restos en los que tampoco suele reparar mucha gente, abandonados en medio del campo, junto al vistoso canal.



 

      Se le conoce como “Muro de Hexamilión” y estos restos corresponden nada menos que a una imponente fortificación, tipo el Muro de Adriano, que los romanos alzaron en el siglo V de nuestra era para mantener a raya a los godos. Poseía un grosor de tres metros y una altura de 7-8 metros, uniendo los más de 150 torres defensivas que se alzaban a lo largo de todo el recorrido, de costa a costa, con el fin de aislar la península del Peloponeso, con la ciudad de Corinto (a este lado del muro), del continente con todo el movimiento de pueblos que supuso el avance de los Godos y de los Hunos, causando grandes destrozos por el Imperio Romano.

        Todo esto son “solo” algunas de las maravillas que aún se conservan, aunque sea mínimamente, en el yacimiento de Corinto y en sus alrededores, así que si alguna persona afortunada dispone de tiempo libre para revivir antiguas maravillas del mundo antiguo, sin duda esta visita es una a tener muy en cuenta.



viernes, 8 de octubre de 2021

Bellas estatuas o la belleza hecha piedra

Siempre me ha fascinado la virtud de algunos artistas por transformar un bloque de piedra en una figura llena de fuerza o de delicadeza y aunque hasta el momento me reservaba determinadas estatuas para guardarlas en mis imágenes de salvapantallas, hoy me he decidido a compartirlas, para retomar ese hilo que ya inicié hace tiempo de la belleza como tal en el arte, bien por imágenes, por cuadros o por música.

Como siempre, dado que el criterio estético es personal, posiblemente haya estatuas que a mí me lleguen pero no así a otras personas y por ello dejo abierta la posibilidad de compartir sus estatuas favoritas a toda aquella persona que quiera hacerlo, señalando qué le maravilla de tal talla haciendo que se decante por ella y no por otra.

Añadiremos una música de fondo para deleitarnos en las fabulosas tallas:

Dicho esto, comienzo con mi selección. En mi último megaproyecto de varios años de investigaciones (más bien décadas), centrado en la fenomenología de las Vírgenes Negras, debo señalar que cada una de ellas posee algo que la hace singular y distinta del resto, así que encuentro verdaderamente difícil señalar una en concreto. No obstante, con respecto a Jesús, hay un par de tallas que me han fascinado por encima de otras y es precisamente por la actitud que muestra el Niño. Una de ellas es la Virgen de Santa María del Castillo de Gósol, en Lérida, donde el Niño parece estar planteándose dónde se ha metido. La otra es La Virgen de la Leche de San Vicente de la Barquera (Cantabria), que a pesar de estar muy modificada con respecto a la talla románica original, el Niño me resulta muy gracioso y descarado en su actitud.


       Sin embargo, por encima de todas ellas destaca la talla de la Virgen del Lledó (Castellón) original (izquierda y centro, en la imagen que sigue, la 4.1 de mi libro “El fenómeno de las Vírgenes Negras”), por la sencilla razón de ser una figurilla tartésica, con caracteres tartesios (o pretartesios, según establezco en mi trabajo “Tartessos y su prehistoria”, de varios milenios de antigüedad antes del cambio de era y con caracteres similares a la empleada por la cultura balcánica de Vinça, del IV milenio a.C.). Actualmente se encuentra en el interior de otra talla de la Virgen, inspirada en ella (derecha).


                No tan antiguas pero igualmente fascinantes encontramos un conjunto de estatuas de la Grecia clásica donde son sencillamente perfectas. Literalmente. En ellas los escultores griegos no solo aplicaron las proporciones divinas, el número áureo y la proporción exacta destaca por Vitrubio, sino que el equilibrio del conjunto le otorga una fuerza y a la vez una fragilidad que casi da miedo hacer un ruido cerca para no desequilibrar la escena.

                La primera de las estatuas muestra a Aquiles, en el sitio de Troya, tras haber recibido un flechazo en su único punto mortal de su cuerpo (ver detalles en mi análisis de la película Troya, aquí) y está agonizando (es una copia de una estatua antigua del s. III a.C., realizada por Filippo Albacini en 1854). Bajo él muestro otra escultura. griega, donde aparece otro guerrero griego que está agonizando, dotado únicamente de su imponente casco y escudo.

Por cierto, repárese en el pequeño tamaño del pene de ambos personajes. Esto es así porque en la Grecia clásica ya se cultivaba el cuidado físico del cuerpo y de la alimentación, sin descuidar la nutrición del intelecto; así que cuánto más pequeño le representaban a un personaje su miembro viril, daban a entender que era una persona más intelectual y cultivada, alejada de sus instintos más básicos y primitivos.


                En lo relativo a la mujer, hay una talla de una mujer de la Grecia clásica que me fascina por encima de otras. Se trata de la llamada Venus Calipigia (o “Afrodita de Bellas Nalgas”, como se denominaba en la Grecia helénica), una estatua de dulces rasgos y que destila delicadeza, custodiada en el Museo Arqueológico de Nápoles.


     Es una talla que ha fascinado y escandalizado a partes iguales, a las mujeres de la sociedad prácticamente desde que fue hallada, por la coquetería con la que combina su aparente indiferencia al estar secándose o cubriéndose el cuerpo, con el revuelo que causa su osadía al dejar al descubierto su trasero perfecto y sus bonitas piernas.


                Pero si hablamos de belleza femenina, contemporánea de las estatuas anteriores, debemos mostrar la fascinante “Gioconda de la Antigüedad”, como me gusta denominarla, la increíble Dama de Elche (ver aquí la paradoja de las Damas Iberas españolas), en el Museo Arqueológico de Madrid, España.


                Una escultura que me ha fascinado desde siempre ha sido la ibérica “bicha de Balazote” (Museo Arqueológico de Madrid), para variar considerada por nuestros académicos como una burda imitación de una pieza traída del Mediterráneo oriental en plena “etapa orientalizante” y que considero que es puramente autóctona, sintetizadora del culto milenario del Rey Sagrado (que expliqué aquí), como desarrollo en uno de los capítulos de mi obra “El fenómeno de las Vírgenes Negras”.

                Y es que la escultura de la cultura ibérica ha ejercido una influencia en las Artes de España mucho mayor de lo que quisiéramos considerar pues no solo artistas de la talla de Pablo Picasso admitieron inspirarse en tallas ibéricas para desarrollar obras que son hoy imprescindibles, como los toros de Picasso (inspirados en el toro de Osuna, del Museo Arqueológico de Madrid y el toro del Pilar Estela de Monforte del Cid, del Museo Arqueológico de Elche), sino que incluso el arte sacro medieval español bebió de figurillas ibéricas que recuerdan a tallas marianas (remito al lector interesado a mi citada obra “El fenómeno de las Vírgenes Negras”, a fin de no repetirme).

                Existe en el Museo Arqueológico de Albacete una estatua que me resulta maravillosa. Muestra a una jinete, considerada por los académicos como una diosa tipo Epona, si bien a mí me hace sopesar que tal vez en el siglo IV-III a.C. pudieron existir guerreras ibéricas tan hábiles o más en la guerra como los hombres. En verdad hay un par de ellas, dañadas en distinta proporción y que pudieron figurar a la entrada de un monumento funerario. Están realizadas a tamaño natural, si no mayor, y como siempre en el arte ibérico el grado de detalle es asombroso; tanto, que permite comprobar cómo montaban sin estribos (invención posterior, visigoda) así que vemos que lleva su cintura agarrada al caballo por una especie de fajín que sin duda le daría la estabilidad suficiente como para prescindir en un momento dado de las riendas, si deseaba lanzar unas flechas, asestar un espadazo o lancear a un enemigo, mientras el caballo galopaba. Curiosamente sus cabellos los llevaba recogidos en un peinado de trenzas que recuerda al que luciría la faraona Cleopatra, siglos después.


                Y es que siento debilidad por la escultura ibera, lo confieso, ¿hay algo más bello que el rostro del guerrero de Porcuna, o del “pecho-lobo” –literal- del guerrero de la Alcudia, por citar un par de ejemplos?


                Otras bellas estatuas de la antigüedad grecorromana son aquellas que muestran a una diosa o ninfa que está presta a tomar un baño, la de bronce de Hércules ofreciendo la manzana del Jardín de las Hespérides (Museo Arqueológico de Madrid, MAN) o el conjunto de bustos con adornos y tocados imposibles del cabello (en el Museo de la Necrópolis de Carmo, en la localidad sevillana de Carmona hay una muestra de ellos), así como figurillas que suelen pasar desapercibidas en los museos y que las encuentro, algunas de ellas, incluso graciosas como la que se encuentra en el M.A.N y muestra a un gladiador tan parapetado en sus armas que apenas se le ve el rostro o cuerpo.


                Voy a decir una burrada, pero debo confesar que las esculturas de Miguel Ángel (ss. XV-XVI) nunca me han cautivado, con la excepción de su “Piedad”, fundamentalmente por el rostro tan inocente de la Virgen, así como por la forma en que talló sus telas que parecen realmente blandas y flexibles en lugar de duro mármol.


    Mientras que al David lo he visto siempre desproporcionado (debería tener menos cabeza, creo yo, aunque igual es la perspectiva de verlo desde el suelo), al Moisés le he visto una cara de asesino en serie que me ha producido siempre ganas de salir corriendo (ya en su día comentamos aquí la razón por la que luce un par de cuernos, y aquí las libertades que se tomó el pintor en La Capilla Sixtina), aunque también el David tiene esos ojos que producen muy poca confianza. Ahora bien, su rostro confieso que sí posee una fuerza inusitada, si bien me decanto más por el busto de Apolo que figura en el Museo del Prado y que creo que le combinaría mejor.


Hablaba del efecto de los ropajes de La Piedad de Miguel Ángel, que tuvo el don de hacer pasar la dura roca que es el mármol como si fuera una tela moldeable.


       Sin duda en este terreno el premio se lo llevaría Giovanni Strazza (s. XIX), capaz de obtener de una roca el efecto de una débil y fina gasa, casi transparente, de tul. Es fascinante.


                Existen determinadas estatuas que, basadas en leyendas de la Grecia clásica, resultaron igualmente bellas. Es el caso de “El Beso” (o “Psique reanimada por un beso del amor”), del artista italiano Antonio Canova, mostrando a la bonita Psique que despierta “del sueño de los justos” por un beso de su amado Eros o Cupido (hoy, en el Museo del Louvre, París, Francia). O “Venus y Cupido”, de Pasquale Romanelli (s. XIX), del Museo Lázaro Galdiano de Madrid, España. En este mismo museo madrileño también está la estatua de Cesare Lapini llamada “niño leyendo” (s. XIX).


                Y ya del siglo XX, podría destacar un par de estatuillas como cualquiera de la etapa cubista de Pablo Picasso (inspiradas en estatuas de la cultura ibérica) o la abstracta “Vuela”, de Paco Puyuelo. También en las estatuas que adornan las ciudades de todo el mundo hay originales ejemplos.



sábado, 27 de febrero de 2021

Tras los pasos de Hitler

             Por alguna extraña razón, los hechos acontecidos durante las guerras mundiales atrapan el interés de gran cantidad de personas, entre los que se cuentan los cazatesoros que dedican gran parte de su tiempo a recorrer los campos, detector de metales en mano, a fin de obtener una pequeña parte de esa contienda en forma de bala, explosivo, parte de un uniforme, etcétera. Tampoco debemos desdeñar ese grupo de personas que van tras las pistas de posibles tesoros ocultos por los nazis, bien por enriquecerse, bien por fines mas altruistas como devolver piezas de museo a las instituciones que las albergaban antes de ser saqueadas por los nazis, bien por entregar de vuelta parte de sus pertenencias a las familias judías que fueron masacradas por los alemanes.

                Entre el primer grupo, los que buscan su mero enriquecimiento, debemos citar a todas aquellas personas que hablan con supervivientes de la guerra que vivieron muy de cerca las acciones nazis, con el fin de enterarse de algún rumor o pista que no se había conocido antes y que pudieran facilitarles toparse con su tesoro oculto.



El lago Toplitz, en Austria, es como el lago Ness de Escocia, un lago generado a consecuencia de la existencia de una enorme falla (fractura geológica) que lo recorre bajo él.

                Así, debemos trasladarnos a las orillas de un lago austríaco en el verano de 1959,  donde unos buscadores de tesoros acudieron al reclamo de rumores que existían en poblaciones cercanas, relatando cómo habían visto pasar varios soldados nazis tirando de mulas cargadas de cajas que muy seguramente se lanzaron al fondo del lago. Estos aventureros se apresuraron a recuperar sus trajes y equipos de buceo para comenzar sus inmersiones en las frías aguas de este idílico lago Toplitz. Tanto esfuerzo finalmente tuvo su recompensa ya que al cabo de un tiempo terminaron dando en el lecho del lago con unos cajones de madera que estaban abiertos y a cuyo alrededor, para sorpresa de estos hombres, había numerosos billetes.



De esta forma y por casualidad, acababan de destapar la llamada "Operación Bernhard", de la que ya hablamos aquí y que consistía en inundar el mercado con cientos de libras esterlinas falsas para crear una burbuja que terminaría desplomando el valor de la moneda (por la inflación y posterior crisis de liquidez), y con ello de todo el próspero mundo anglosajón al dinamitar su economía desde dentro.

                Investigaciones posteriores terminaron sacando del fondo del lago aproximadamente 134 millones de libras esterlinas en billetes de valor £5, £10, £20 y £50, falsificados en un campo de concentración, en 1942. Por cierto, que a modo de curiosidad diré que parte de estos billetes falsificados se subastaron en 2011 superando el valor de 2.000 libras (en este caso, verdaderas).



El coronel de las SS, Bernhard Krüger (izda) estaba al frente de la Operación Bernhard que aspiraba a colapsar las economías británica y estadounidense, falsificando cientos de billetes que entonces estaban en circulación (centro y dcha).

                Como era de esperar, en cuánto saltó a la opinión pública esta operación nazi contra la economía británica, rápidamente diversos autores anglosajones corrieron a informar que ya los británicos estaban al tanto de este plan desde 1939, al interceptar los buenos espías británicos mensajes nazis (y verdaderamente debían ser superespías para conocer este plan en 1939, cuando los billetes se falsificaron en 1942; ahora se entiende que el prototipo de espía fuera el televisivo Bond, James Bond británico, cuando nosotros teníamos a Anacleto, agente secreto…). Dejando este burdo intento por quedar siempre a flote por parte del marketing británico, lo cierto es que parte de los billetes nazis falseados comenzaron a distribuirse por Inglaterra y distintas partes de Europa en 1943; el coronel de las SS Bernhard Krüger confesó que en 1945 pasaron a falsificar dólares estadounidenses, así que más atribuyo que esta operación terminara en fracaso por el fin de la Segunda Guerra Mundial (y la falta de efectivos nazis, ya que cada vez los soldados eran más jóvenes) que porque los británicos supieran de este complot desde 1939. El propio Banco de Inglaterra tildó esta operación nazi como "la más peligrosa jamás vista."

                Hechos similares al relatado pueden encontrarse en abundancia en mis obras “Sr. Presidente, inventemos los ovnis” y “Reclutemos a los nazis”, así que no profundizaré de nuevo en ellos para no repetirme.

                Si saco a colación hoy estos hechos históricos es porque curiosamente me parece que estamos a las puertas de vivir un deja vú, en este caso traído de la mano del coloso chino, en lugar de los nazis. Las alarmas saltaban en forma de breve vídeo que me enviaron vía WhatsApp por uno de mis contactos y que mostraba supuestamente a un hostelero dando la señal de alarma mostrando un billete de 20 euros y diciendo que bastante mal lo estaban pasando ya con los cierres impuestos por las autoridades con motivo de la pandemia del covid-19 (algo por otra parte ilógico, pues bares y restaurantes cumplen todas las normas higiénicas y preventivas, cosa que no ocurre en los atestados supermercados donde todo el mundo te empuja, se cruza e incluso si te descuidas te mete el codo en el ojo por agarrar algo que está junto a ti; tampoco se guardan las normas preventivas e higiénicas en los miles de fiestas y aglutinamientos ilegales que se realizan para beber y charlar, sin control alguno en lugares privados, cuando de estar abiertos los bares gran parte de estas reuniones se habrían evitado), para que encima algunos desalmados les hayan pagado con billetes falsificados que se venden en Aliespress. Corrí a comprobar si la información era cierta y para mi sorpresa, con tres sencillos clicks en mi Smartphone ahí tenía a mi disposición tales billetes a la venta:



                Ya en mi libro sobre la Isla Bermeja relato los titánicos esfuerzos que China ha hecho en los últimos años para situarse a la cabeza del Nuevo Orden Mundial. Para ello no ha dudado en llevar a cabo magníficas infraestructuras con el fin de echar a andar la nueva ruta de la seda denominada “One Belt, One Road”, OBOR (“un cinturón, un camino”) y consistente en una red de vías comerciales que conecte a China con todo Asia, Próximo Oriente, Europa y América. Como el presidente ruso Vladimir Putin, el presidente chino Xi Jinping modificó las leyes a fin de hacerse el eterno presidente hasta su fallecimiento; solo así puede prometer conseguir llevar a cabo su ambicioso proyecto expansionista comercial que está logrando a marchas forzadas. Gran parte de África está comenzando a estar en sus manos, gracias a los préstamos y rescates económicos que si no se devuelven en el plazo marcado, le dan derechos exclusivos sobre materias primas sumamente jugosas. América Latina no se queda atrás, incluyendo en su nueva ruta de la seda americana a países como Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Venezuela, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Cuba y México.



                En el caso de Sri Lanka, el país acogió con grandes fiestas la ayuda China para modernizar sus infraestructuras, sin embargo cuando debido a los elevados intereses del préstamo, se vio incapaz de devolver el dinero en el plazo estipulado, solicitó renegociar el contrato; China accedió a que a cambio el control total de todos los negocios que sucedieran en el puerto comercial del sur de la isla cayera en manos de China, por 99 largos años. Lo primero que hizo China fue despedir a todos los nacionales y traer a su propia gente, echando al paro a cientos de familias que trabajaban en un radio de 60 kilómetros a la redonda del bullicioso puerto. Y como digo, esta situación continuará, por escrito, durante un siglo. Además, en Grecia –muy afectado por la crisis-, China ha comprado el puerto del Pireo y en Francia, el aeropuerto de Toulouse y ha adquirido gran parte de acciones en las principales empresas tecnológicas de Alemania, tanto que Ángela Merkel se vio obligada a sacar una ley que limitara la inversión extranjera en empresas nacionales.

                De esta forma, poco a poco está logrando convertirse en la primera potencia mundial sin que el resto de los países traten de oponerse. Así, cuando China entró a formar parte de la OMC (Organización Mundial de Comercio, World Trade Organization) en 2001, su economía representaba el 4 % de PIB mundial; a principios del año pasado, ya suponía el 15,8 %. En el mismo tiempo, Estados Unidos ha visto como su economía pasaba de ser el 31,7% de PIB mundial, al 23,9% en enero de 2020 y para la Unión Europea se pasó de un 27 % a un 21,9 %.

                También hemos ido escuchando en la prensa noticias que han sido usadas por distintos programas de debates políticos para mofarse de las exageraciones de ciertos periódicos (de igual manera que nos mofamos cuando al principio de la pandemia veíamos a numerosos turistas asiáticos llevarse a su regreso a sus casas, bolsones de mascarillas quirúrgicas compradas a precios irrisorios en nuestras farmacias, para acabar unos meses después comprándolas nosotros por unos precios desmedidos, mientras nuestros sanitarios quedaban totalmente desabastecidos de elementos protectores frente al covid-19), eran noticias que hablaban de la interferencia de Rusia en los afanes independentistas de Cataluña y que personalmente encontraba completamente lógico como medida para desestabilizar la Unión Europea desde dentro. No es un secreto que los europeos cada vez estamos más “bestializados” o asalvajados, en el sentido de que cada vez miramos menos por nuestra cultura, leer, contrastar informaciones que oímos y nos estamos volviendo más instintivos (se recurre más a la prostitución, juguetes sexuales, operaciones de cirugía para mostrar carnes prietas, músculos firmes, ligar sin límites ni principios morales, …mientras los programas televisivos cada vez fomentan más los programas de ligoteo a cualquier precio, de infidelidades, culebrones turcos, noticias alarmantes que hacen aflorar iras y todo ello edulcorado por toneladas de anuncios de condones y lubricantes, aplicaciones para ligar y salas/aplicaciones de apuestas). Cuánto más se embrutece el ser humano, más afloran sus instintos más bajos que son ser el/la líder alfa en todo momento y circunstancias, llevar el coche más rápido (de la agresividad al volante ya ni hablamos), ligar más que nadie, con la mujer u hombre más atractiva/o visualmente y tener su territorio bien marcado. Y es en este último punto donde aflora el nacionalismo cada vez más radical (y claro está, a falta de cultura y con poquitas ganas de leer más de tres renglones seguidos no ya de un libro, sino de una página web y a ser posible afín a sus ideas, se manipula la historia, amoldándola e inventándola, para luego hacer de ella algo intocable por lo que matar, llegado el caso). De esta forma, los nacionalismos han ido surgiendo prácticamente por cada país europeo y, consciente de ello, ¿qué mejor manera de desestabilizar la Unión Europea que dando alas a un independentismo determinado que si se logra creará una reacción en cadena en toda Europa? Es la mecha perfecta, lo reconozco. Así que no me extrañaría que Rusia lo utilice convenientemente, es una hazaña digna del mismísimo Rasputín.



                Y mientras Rusia continúa con esta estrategia de alentar independentismos absurdos, China por su parte rescata los planes nazis de inundar los mercados con billetes falsos de Euro, Dólares norteamericanos e incluso Libras esterlinas que ellos se cubren las espaldas en anunciar que son falsos, “para juegos de mesa o coleccionismo”, pero ponen a precios lo suficientemente baratos para que los pícaros de medio mundo procedan a tratar de colar en diferentes establecimientos comerciales para comenzar a poner en funcionamiento.

                Como siempre digo, nada nuevo bajo el sol.