Estamos en el siglo XII, época de las Cruzadas, nombre dado a las campañas militares de los ejércitos cristianos de los diversos reinos europeos
occidentales, con el fin de arrebatar a los sarracenos los enclaves en los que transcurrió la
vida de Jesucristo.
Son numerosas las órdenes de caballería
que se crean en esta etapa histórica, muchas de ellas adquiriendo tal renombre
y fama que su denominación perdura aún en nuestros días. Son distinguibles por las
coloraciones de sus emblemas: la orden de los caballeros Teutones, con la cruz paté negra sobre
fondo blanco; la orden de los Templarios, cruz paté roja sobre fondo blanco; la
orden de los caballeros del Santo Sepulcro, cruz latina roja sobre fondo
blanco; la orden de los caballeros de San Juan de Jerusalén (eternos rivales
del Temple, en España), cruz paté blanca sobre fondo negro; entre otras. Esta última orden se instaló en Malta
a partir de 1530 dando lugar a una nueva orden caracterizada por una cruz paté blanca sobre un
fondo rojo, pasando a ser conocida como Orden de Malta.










