viernes, 31 de octubre de 2014

El imperfecto Reino de los Cielos


     Si ya en Gladiator enumeraba bastantes fallos, en esta película "El Reino de los Cielos" del mismo director, Ridley Scott, los errores son tan numerosos que cuesta decidir por dónde empezar, pues los hay de tipo histórico, pero también hay fallos durante el rodaje y una buena cantidad de anacronismos (uso de objetos que históricamente aparecerían en fechas muy posteriores).


          En la imagen que aparece a la izquierda, podemos ver por ejemplo que en el suelo delante de la troupe de musulmanes hay uno de los marcadores que se suelen usar durante el rodaje para señalar las posiciones que cada grupo o actor individual debe alcanzar en la toma. A su derecha vemos que los soldados cruzados, bajo un infernal sol de justicia…llevan guantes. Tal vez los usaran precisamente para evitar que el sudor pudiera hacer que su espada se resbalara, pero cuesta creer que en ese caso no usaran únicamente un protector de la palma dejando los dedos al aire, como los usados por los arqueros.
Si nos fijamos en el argumento del film, el personaje principal encarnado por Orlando Bloom, Balian de Ibelin, tiene en común con lo relatado en la película poco más que el nombre ya que nunca fue un herrero bastardo de nadie, convertido de pronto en gran aristócrata que por ciencia infusa acaba aplicando sus conocimientos de ingeniería hídrica para regar un amplio latifundio en tierras palestinas o siendo el estratega principal que dirige toda la resistencia cristiana de la ciudad de Jerusalén contra Saladino. Ahí es nada. Y pactando además la salida de los cristianos de manera gratuita ya que el bueno de Saladino sólo quería recuperar la bella ciudad de las bárbaras manos cristianas. Falso. Saladino, como buen árabe, pidió una importante suma por la liberación de cada mujer, niño y hombre cristiano que estaba en Jerusalén, siendo además el doble de la suma lo que debía pagar un hombre respecto a una mujer.
          Tampoco sé muy bien de dónde se saca el director la ceremonia que ya comenté aquí  de arrancar de un guantazo las muelas del juicio al pardillo de turno que deseara formar parte de la orden de…¿el Temple?, algo que tampoco queda nada claro. Porque de ser realmente una ceremonia templaria, Balian debería haberse puesto inmediatamente a las órdenes de los malos malísimos templarios con los que rivaliza en todo momento. 
 Si hoy día es impensable que un cabo vaya por libre y se enfrente a un coronel, incluso públicamente y en varias ocasiones, no digamos entonces dentro de todo el entramado templario. Y sin embargo en la película, Balian porta indumentaria templaria (era motivo de ejecución que un civil ajeno a una orden llevara sus ropajes) pero en ningún momento guarda respeto ni obediencia absoluta (ni pasajera) a los templarios superiores en grado a él.
             Respecto al Temple retratado en la película…horroroso. Aparte de mostrar a sus miembros como personas sin criterio ni ética, salvajes y sucios, los presenta carentes de estrategia alguna en combate, cuando los numerosos documentos de la época muestran todo lo contrario. Fueron magistrales guerreros, tenían un código ético, moral y jerárquico muy estricto; una de sus reglas principales les obligaba a ir correctamente aseados, a raparse sus cabellos para evitar posibles piojos, a no hablar a no ser que fueran preguntados expresamente por un superior y a no mirar a mujer alguna. Tampoco podían disponer de riquezas y mantenían contactos con diferentes personajes árabes de lo más influyentes, hecho que más de una vez les supuso que los reyes cristianos pusieran en tela de juicio el lado hacia el que se decantaba el favoritismo de la orden.
         Una de las acciones más criticadas al Temple fue la de atacar una caravana de musulmanes, supuestamente desarmados, tras la muerte del rey Balduino. Saladino se vengó de manera contundente y cruel contra los cristianos, pero para ser justos habría que oír la versión de los dirigentes templarios que ordenaron el ataque. Ellos siempre sostuvieron que la caravana no era tan inocente como se pretendió ya que por entonces Saladino estaba reuniendo las distintas tribus y ejércitos árabes enfrentados entre sí, para conseguir un megaejército frente a un enemigo común cristiano. El Temple en esos momentos trataba de impedirlo.
            En lo relativo al personaje “templario malo” principal, Ridley Scott mezcla dos personajes en uno, el de Guy de Lusignan que verdaderamente llegó a coronarse rey pero que nunca fue templario y  el maestre templario Gerard de Rideford, quién cometió el error de llevar al ejército cristiano tras el de Saladino, pereciendo la mayor parte de sed, como se muestra en la película. Por cierto que en esta marcha sí participó Balian (en la película se queda en Jerusalén).
 Respecto a la batalla de Hattin, estratégicamente hablando no fue tan patética como muestra la película ya que los templarios, insisto, eran colosales estrategas y guerreros así que nunca se les habría ocurrido dividir sus fuerzas, ya de por sí precarias y en minoría numérica, en dos, como se ve en el film. En esta web se puede ver cómo aconteció verdaderamente la batalla.
 Además, los templarios y cruzados en general contaban con caballos que eran de gran valor tanto por su adiestramiento como por su resistencia, auténticos tronos andantes. Este aspecto se muestra genial en la película Lady Halcón, donde el caballo es sólido y grande, lejos de los esbeltos y delgados alazanes de raza árabe usados en la película. De hecho, se sabe que muchos nobles se endeudaron para pagar el coste del caballo que usaron en la Cruzada. Con estos animales establecían grandes vínculos emocionales y para cada soldado templario su caballo era el compañero que le cubría en sus batallas, estando eficazmente adiestrados para moverse según determinados sonidos, dar coces e incluso morder a los enemigos. 
En la imagen se compara la prestancia y solidez del bello caballo del personaje principal de Lady Halcón, Navarre (creo recordar que llama Goliat a su caballo, en algún momento de la película) con la esbeltez del caballo árabe usado en el Reino de los Cielos. Mientras que el primer caso, podrían montar en su grupa hasta tres hombres (compárese la proporción entre el hombre y el caballo), en el segundo caso dos hombres tendrían problemas para montar un mismo alazán, en el que precisamente se potencia su velocidad al tener una consistencia más delicada (proporcionalmente, sobra Orlando Bloom por todas partes).
            Ridley Scott se esfuerza tanto por no mostrar a un solo árabe malo en el film, que elude referirse a la terrible matanza, con decapitaciones incluidas, ordenada por Saladino a cometer con las huestes templarias y hospitalarias. Tampoco muestra las numerosas ocasiones en que el árabe vendió a sus enemigos cristianos como esclavos.
      Eso sí, el personaje de este general árabe es uno de los mejores de la película, magistralmente interpretado por Ghassan Massoud, sin olvidar mencionar la, para mí, mejor escena de todo el film, que es aquella en la que se ve la alargada silueta de Saladino casi flotando sobre los despojos que han quedado del palacio real (rodado en la Alhambra) y que es digna merecedora de constar entre las grandes escenas del cine de todos los tiempos, a mi entender. O ese gesto donde “el bueno de Saladino” evita pisar los pétalos, despojos cristianos y pone en pie una cruz caída mientras observa con satisfacción como vuelve la media luna a coronar los tejados de los edificios de Jerusalén.


Y sin duda el diálogo que más me engancha de todo el film es aquel en que Saladino ("Salajadín") convence a Orlando Bloom para que entregue Jerusalén en lugar de suicidarse en ella, destrozándola completamente. A pesar de haber pasado los cristianos a cuchillo a la población musulmana cuando tomaron la ciudad, él le promete respetar a los cristianos. Orlando se sorprende de que no los mate y Saladino le responde con todo el orgullo y la ironía posible: "pero yo no soy uno de esos hombres...yo soy Salajadín". Memorable escena, a la altura de la de Gladiator cuando se dá a conocer en el foso del Coliseo. Sorprendido, Orlando le pregunta qué representa para él Jerusalen, que renuncia a vengar a los muertos por los cristianos. "Nada" responde con desprecio, lo piensa y lleno de orgullo rectifica: "¡¡todo!!". Como digo el actor que encarna a Saladino es tan magistral que merece la pena ver la escena en su versión original:
Y en castellano (aunque el personaje de Saladino pierde mucho):


Igualmente, veo muy acertada la reconstrucción de la Constantinopla medieval, con la flota templaria cubriendo ambas orillas mediterráneas (fue una de las flotas más prestigiosas), así como el difícil equilibrio que existía en Jerusalén entre los intereses cristianos, los templarios (prácticamente un ejército independiente con sus propios intereses que según las circunstancias favorecían a uno u otro bando) y a árabes y hebreos pugnando en el ajedrez político por el control de la ciudad sagrada para las tres principales religiones monoteístas.
             
            Continuando con personajes mal representados en el film, el otro personaje templario que aparece en la película, al que sí degüella Saladino por haber matado a su hermana, Reinaldo de Chatillon, tampoco fue templario si nos atenemos a la documentación existente.
 Y respecto a la ninfómana Sibylla, representada en la película como una mujer a la que admirar, en realidad las crónicas de la época la retratan como una auténtica arpía que tramaba en las sombras con unos y otros para acabar envenenando a su hermano Balduino y a su propio hijo para coronarse reina.
           En fin, son tan numerosos los errores que se cometen en la película que, como digo, hay muy poco de ella que pueda reflejar hechos históricos, siendo poco más que una mera ficción inventada donde algunos personajes llevan nombres de personas que sí existieron en la época de las Cruzadas, cuyas peripecias en nada se parecen a las vivencias que trata de atribuirles la película. Por cierto que Balian, el personaje encarnado por Orlando Bloom, participó entre el numeroso ejército que acompañaba a Ricardo Corazón de León en su cruzada, si bien este personaje no aparece, vagamente, en el film hasta las últimas escenas, cuando Balian ha vuelto a ser el herrero en su aldea de origen.          
         En lo relativo al personaje principal encarnado por un rígido e insípido Orlando Bloom que en todo momento muestra cara de susto, Marton Csokas, que encarna en la película al rey templario Guy de Lusignan y marido de Sibylla, creo que habría dado mejor la talla como protagonista principal.
           Resumiendo, un galimatías total más propio de un videojuego o una película de ciencia-ficción que de una película que pretende tener cierto poso histórico. Ni los malos aquí representados lo fueron tanto, ni los buenos fueron tan magnánimes como quiere hacernos ver la película.           


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