José
Ortega y Gasset dijo una vez: “yo soy yo y mi circunstancias”, frase con la que
no puedo estar más de acuerdo desde todos los aspectos, más aún desde mi faceta
de geóloga que precisamente me ha demostrado cómo el entorno, las
circunstancias de un ser vivo, llegan a influirlo en gran medida.
Precisamente
a mí, mis circunstancias me influenciaron en gran medida, en mi pasión por el
simbolismo. Nací en Soria, una tierra tan dura como plagada de gran belleza
natural y de tradiciones milenarias arraigadas en el pueblo hasta grados
insospechados.
Ambos aspectos los asimiló y combinó con una maestría inigualable
el Temple, que alzó aquí fortalezas y allá santuarios que eran en realidad
auténticos libros esotéricos labrados en piedra. Y crecí aprendiendo a leerlo y
a ver un doble lenguaje que me resultaba apasionante.