jueves, 30 de julio de 2015

El perturbador cementerio inglés de Málaga


Sorprende que una ciudad como Málaga tenga un cementerio inglés con mucha historia y algunos misterios incluidos. Los antecedentes históricos del lugar se pierden a lo largo del siglo XIX. Parece ser que en aquella época, debido a la urgencia en la industrialización de la ciudad, hubo una avalancha de fabricantes británicos que aterrizaron por estos pagos. Se habla de una cifra cercana a las trescientas personas de  nacionalidad inglesa que estaban domiciliadas en Málaga en 1877. Con ellas pronto se generó un problema social, ¿qué se iba a hacer con sus cuerpos cuando fallecieran?. Esta población no era católica, profesaban la religión anglicana o protestante, por lo que no podían ser enterrados en suelo o lugares sagrados, como cementerios, iglesias o conventos. 

Se buscó en principio una solución “a escondidas” que pronto dejó de ser satisfactoria y es que se les enterraba por la noche en la arena de las playas de las afueras, así que pronto surgieron problemas cuando el mar arrastraba los cuerpos que aparecían en las orillas y eran pasto de las alimañas, lo que, además del trato inhumano, era una fuente de insalubridad para la población. 
La situación se agravó cuando en ese siglo Málaga sufrió los efectos devastadores de diferentes epidemias que asolaron Europa. La fiebre amarilla de principios de siglo llevó a la tumba a cerca de 11.500 habitantes y ese mismo siglo, posiblemente por la falta de higiene, por el poco control en las conducciones del agua potable y por la enorme cantidad de pozos negros, la ciudad y la provincia entera padecieron cuatro epidemias de cólera que entraron por el puerto, lo que disparó la tasa de mortalidad y la necesidad de enterramiento. Los cuerpos británicos infectados seguían acumulándose en las playas.  
Esta desesperada situación hizo que el entonces cónsul británico en Málaga, William Mark, tras muchas peticiones y con el apoyo del gobernador José Manso, consiguiera en 1838 una Real Orden del monarca español Fernando VII que le permitió reservar un lugar trapecial donde los anglicanos pudieran ser enterrados, en un terreno baldío del municipio al este de la ciudad, desde donde se contemplaba el mar, evitando la propagación de las epidemias. Fue el origen del Cementerio Inglés de Málaga.

            Imagen de la entrada del cementerio, así como de la capilla y su interior.

Se accede desde la carretera interior que enlaza la Alameda (Plaza de Toros de La Malagueta) con el Limonar. Subiendo la Avenida de Pries, se entra a través de una cancela metálica junto a una portada que está flanqueada por dos robustos pilares rematados por  leones de mármol. La reja de la entrada está unida a lo que fue la casa del guarda del cementerio, un edificio neogótico que hoy se usa como tienda de productos típicos ingleses.  
En este cementerio están enterradas muchas personas ilustres. Así, reposan en un mausoleo  el mismo cónsul Mark con su familia, junto con otras personajes famosos tales como el poeta vallisoletano Jorge Guillén; el hispanista británico Gerald Brenan; la escritora estadounidense Gamel Woolsey y su esposo, el escritor finlandés Aarne Haapakoski; el militar británico Robert Boyd que murió fusilado junto al general liberal José Mª de Torrijos en la playa de la Misericordia, por defender la Constitución de Cádiz frente a Fernando VII; la economista británica Marjorie Grice-Hutchinson, así como los restos de los marinos alemanes de la fragata Gneisenau.
 Ésta fue destrozada en 1901, cuando una tempestad la estrelló contra la escollera del puerto. En los bloques de granito están grabados los nombres de los fallecidos en la tragedia, en lápidas de mármol y bronce. Esta tragedia pudo ser aún mayor si no hubiese mediado la heroicidad del pueblo malagueño, ya que en medio de la tempestad muchos vecinos saltaron al agua para socorrer a los náufragos, pereciendo muchos de ellos en la acción. Esta valerosa acción le valió a la ciudad el título de “Muy hospitalaria” que reza en su escudo. Por estos hechos y en reconocimiento de la valentía del pueblo, el gobierno alemán regaló el puente de hierro de Santo Domingo sobre el Guadalhorce, conocido por los malagueños como el “puente de los alemanes”, tras las terribles riadas de septiembre de 1907 que se llevaron todos los puentes sobre el río Guadalhorce que cruza la ciudad.

El cementerio tiene un núcleo primitivo donde se encuentran las tumbas, muchas de ellas de niños, más antiguas, generalmente rellenas de conchas marinas y dos patios.  En el primer patio o terraza hay una enorme gama de monumentos sepulcrales y tumbas, con rasgos clásicos, neogóticos o modernistas. La que más destaca es el panteón de cónsul Mark. También está el templo dórico de Saint George donde se realizan los oficios religiosos (en la primera imagen), en medio de un cuidado jardín con árboles curvados y figurativos. En la segunda terraza está el monumento funerario de los caídos en la fragata Gneisenau, cerca de la tumba de Jorge Guillén. Al otro lado, en el recinto primitivo está el cenotafio coronado por una pirámide donde descansa Robert Boyd. Es el más romántico de los monumentos, dedicado a un  joven generoso e idealista que dio su vida en la lucha por  la libertad. También está la economista Marjorie y las tumbas de soldados norteamericanos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial, en las costas de Málaga. 
Cerca de la zona primitiva está la tumba de Gerald Brenan. Uno de los mejores hispanistas, su obra “Al sur de Granada” sobre García Lorca se ha llevado al cine con gran éxito de taquilla. También destaca la tumba de una niña, llamada Violeta, de muy reducidas dimensiones. Sobre ella hay un epitafio, en francés, que dice: «VIOLETTE 24-XII-1958 y 23-I-1959, ce que vivent les violentes» (“lo que viven las violetas”) que hace alusión al  poco tiempo de vida de la niña y lo compara con la fugacidad de la flor que lleva su nombre.


Hay una vieja leyenda británica que dice que la última persona enterrada se convierte en guardián de las tumbas hasta que haya otro fallecido que ocupe su lugar. El último que falleció fue Antonio Alcaide, vigilante del lugar. El problema estriba en que, por decreto, ya no habrá más enterramientos, lo que hace que ese vigilante no pueda descansar nunca. Y algo ocurre, ya que en las visitas turísticas nocturnas son muchas las personas que afirman haber visto la figura del guardián vagando por las tumbas sin descanso. Otros denuncian haber sido tocados por una mano invisible y haber oído voces extrañas. Este cementerio ha sido declarado “Bien de Interés Cultural” y se puede visitar siempre que el pánico no le sorprenda si se encuentra con el guardián vagando entre las tumbas.
Lo mismo se puede decir de un extraño fenómeno recurrente relacionado con tumba de la escritora norteamericana James Browles, enterrada en el cementerio también malagueño de San Miguel, que se manifiesta a partir de las  18 h, con el cementerio cerrado, apareciéndose una mujer que acude a rezar a su tumba y luego desaparece. Los cuidadores señalan que es la propia escritora.


17 comentarios:

  1. Mi enhorabuena por tan interesante trabajo, Aunque no nací en Málaga me siento malacitana por derecho y me ha venido muy bien l información que entregas de mi ciudad. Tras leerla tendré que volver al cementerio inglés a fijarme más en lo que dices. Muy sensible lo de "Violeta" y admirable la descripción que haces. Te seguiré leyendo.

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  2. Interesante su artículo, Valeria, y doy fe de todo lo que señala referente al cementerio anglicano de Málaga. En Julio de 2014, alquilamos un apartamento en el Rincón Victoria y asistí a una visita turística nocturna con mi novia. En el segundo patio nos separamos del grupo para leer los nombres de los marinos alemanes enterrados allí y cual fue nuestra sorpresa cuando al salir del patio pudimos observar al fondo una luminosa figura que se desplazaba a 80 m por entres las tumbas, No nos quedamos para ver lo que era, pero quiero dejar constancia de la, alucinación o no, veracidad de la leyenda en su página. Hermoso artículo. Enhorabuena.

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  3. Interesante artículo sobre un patrimonio malagueño que no todos conocen. Muy acertado y delicado la visión que señala sobre el cementerio inglés y es justo que resalte la figura de Robert Boyd por ayudar al General Torrijos a luchar por "La Pepa" frente a ese rey torpe y absolutista. Pero al haber dedicado mi vida a las armas quiero revindicar el papel del General Torrijos y su sacrificio en la historia de España. Debería haber hablado algo más de él. No obstante, reconozco que ha hecho un artículo muy interesante para ese contexto. Felicitaciones.

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  4. Admirable trabajo en el que habla de unos de los lugares míticos de la capital malagueña. Cuenta muy bien el problema religioso que se daba en toda ciudad y pais católico con los ciudadanos de otras religiones. Ha sido muy descriptivo lo que escribe del cementerio inglés así como las imágenes que aporta. En este comentario me gustaría reivindicar, además del gesto de los malagueños en el auxilio a la fragata Gneisenau, el que el puente alemán permanezca donde actualmente está y que fue su primer emplazamiento, en un momento en el que se debate su posible traslado por resultar estrecho. Creo que en los tiempos que vivimos, la inscripción de bronce que cuelga en el centro, y en la que se puede leer la gesta de aquellos malagueños, debe se una guía para los nuevos, en estos tiempos de pérdida de valores morales.Muy buen trabajo.

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  5. Me ha gustado la descripción que hace del cementerio inglés de Málaga pero me hubiera gustado más que hubiera empezado por el de Huelva, que data de 1868, y fue el primero de los cementerios ingleses creados en Andalucía para atender a la gran colonia inglesa empresarial y minera de la provincia. Se construyó inicialmente en el lateral izquierdo del Cementerio Civil (antiguamente denominado Católico) y tras tres décadas de deterioro se buscó una nueva ubicación en el paraje de la antigua Viña de Torres, más lejos de la ciudad y con una dirección de lo vientos que favorecía su higiene. también tenemos hombres ilustres en él y lo que más llama la atención son las tumbas con cruces célticas, con un ancla en vez de cruz, con obeliscos, etc. .Le invito a que lo visite y cuando lo haga estoy seguro que podría escribir un buen artículo, sin duda necesario ahora que peligra la colaboración entre el Ayuntamiento y la Iglesia Anglicana para su mantenimiento. Vuelvo a repetir que me ha gustado su trabajo....

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  6. Ha sido un artículo satisfactorio y describe concienzudamente el hermoso cementerio anglicano (inglés) de Málaga. Que conste que me ha agradado su trabajo, pero posiblemente debería haber aumentado la lista de personajes ilustres que allí descansan. Hombres como George Langworthy , más conocido como el “Inglés de la peseta”, que fue Hijo Predilecto de Torremolinos. Fue el fundador del primer hotel de la ciudad en 1930, o Joseph Noble, médico y político inglés que murió en Málaga por una infección de cólera. Su familia donó el hospital Noble a la ciudad para ayudar a mejorar las instalaciones médicas de la capital con ese hospital destinado al cuidado de marineros y pescadores dada su cercanía con el puerto, o el Comandante Karl Kretschmann, capitán de la SMS Gneisenau que se hundió en la bahía de Málaga, pienso que debería de haber tenido un recordatorio específico. Queda al margen mis felicitaciones por su trabajo.

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  7. Quiero agradeceros vuestros comentarios e informaciones de las que tomaré buena nota. No obstante me gustaría facilitar alguna explicación, y también informaciones, para responder a vuestras sugerencias. Estoy de acuerdo con Richard en que faltan nombres ilustres que no reseño en mi entrada, condicionada por el espacio limitado para el artículo; de ahí que haya tenido que elegir entre los personajes ilustres que descansan en el jardín. Le agradezco los comentarios que complementan mi entrada. Por supuesto que el médico Joseph Noble debería estar en ella. El hospital que donó su familia fue uno de los primeros y más afamados hospitales de la ciudad. También el comandante Kretschmann, capitán en el momento del accidente de la fragata alemana Gneisenau, así como el ingeniero jefe y 60 marineros de dicho buque-escuela de la Armada Imperial alemana que naufragó cerca del puerto de Málaga en 1880. Cabe señalar que en el temporal sólo perdieron la vida 62 marinos gracias a la ayuda de los ciudadanos malagueños que ayudaron a la recuperación de los náufragos. Una docena de estos vecinos perdieron la vida en el salvamento. Por esta gesta, como indico en la entrada, el Gobierno alemán presidido por el Emperador Guillermo II, agradeció a la ciudad esta ayuda construyendo un puente peatonal de Santo Domingo, popularmente conocido como “Puente de los Alemanes” (al que alude uno de los comentaristas anónimos). Esta gesta hizo que la Reina Regente, Maria Cristina, en nombre de su hijo Alfonso XIII otorgara el título de “Muy hospitalaria” al escudo de la ciudad. En la colina del lado oeste del cementerio, en homenaje a esos hombres, se construyó un monumento. También está en el cementerio la poetisa Gamel Woosley, esposa del hispanista Gerald Brenan. Como ella falleció 14 años después que su esposo, este hispanista permaneció conservado en formol para ser enterrados juntos. También los cuatro aviadores británicos fallecidos en la Segunda Guerra Mundial rescatados del mar, y tantos otros que merecerían la mención de su historia. En las gestas de los hombres que allí se recuerdan hay verdaderas heroicas historias como puede ser la del General Torrijos y la de sus compañeros, que reposan en el panteón de la Plaza de la Merced, pero se escaparía del objetivo de este artículo y creo que merecen una mención aparte, como se hará más adelante.

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  8. Con respecto al comentario de Joselu Cuadrado (gracias por romper el anonimato), no tengo duda alguna de la belleza del cementerio inglés de Huelva. No lo conozco aún pero si he visto hermosas fotografías del lugar. Lo que si debo corregir es un pequeño error que cometes cuando indicas que es el cementerio inglés más antiguo de Andalucía y cuando señalas el año 1868 como año de su construcción. Creo que has confundido la fecha con el año en que el Vicecónsul británico de entonces, Eduardo Díaz Gómez, de Cádiz, solicitó su construcción. Pero fue en 1875 cuando se empezó a construir. El cementerio inglés de Málaga es el más antiguo del país. Se construyó en 1856, como reza en la entrada. Espero que pronto pueda volver nuevamente a Huelva y procuraré recrearme con la belleza de ese lugar. Brindo porque se mantenga una buena relación entre las instituciones encargadas del mantenimiento de ese histórico lugar.

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  9. Ha sido muy interesante su trabajo. Tras leerlo he visitado esta tarde el cementerio ingles con mis sobrinos y hemos visto anochecer en el segundo patio. Hay en él algo extraño. Ya había oscurecido bastante cuando notamos algo en el viento que no se explicar. Buen trabajo.

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  10. Gracias por sus palabras, Juan Antonio. Ciertamente el cementerio posee una atmósfera que invita a algún que otro sobresalto cuando cae el sol (y si no que le pregunten al comentarista anónimo del 30 de julio, 4:36, que tanto él como su pareja se llevaron un perturbador recuerdo, como generosamente ha compartido con nosotros). Un saludo.

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  11. Quiero mostrarle mi ingratitud por no haber cumplido sus deseos, hace ya casi seis meses que se comprometió a realizar un trabajo sobre el cementerio inglés de Huelva y no he visto en su Blog fruto de ello. Desearía tener alguna constancia de que está realizando un estudio para dicho articulo. Me agradaría disponer de él porque realiza una visión muy razonable de los temas que trata.¿lo veré?

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  12. Joselu, me ha sorprendido el tono que emplea en su comentario, entre otras cosas porque no recuerdo que prometiera ni que señalara que pensaba realizar una entrada centrada en el bello cementerio inglés de Huelva (le ruego que relea mi respuesta del 31 de julio de 2015, a las 14:55). Por el momento, no está entre mis prioridades ese tema, pero no descarto que tal vez más adelante pudiera abordar ese asunto. Un saludo.

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  13. Valeria interesante articulo. Solo hacerle notar que existen ciertas inexactitudes... como por ejemplo en la primera serie de fotografías ha identificado la ultima de ellas como "interior de la capilla", esa capilla no tiene nada que ver con el cementerio ingles. No se si el error se debe a que nunca ha estado allí... pero el interior de la capilla del cementerio ingles es bastante corriente y en nada se parece a la de la iglesia de la vitoria (a la cuál se corresponde la imagen, concretamente a la cripta) que sorprendentemente (me gustaría enfatizar esta palabra) es 100% malagueña, como tantos tesoros arquitectónicos (cargados de todo tipo de simbolismo e historia) que se pueden encontrar en cada rincón de esta ciudad casi mágica para los ojos que no limitan a ver sino que saben mirar y entender. Algo tendría esta ciudad cuando tantos personajes se asentaron en ella. No solo del jamon y el flamenco se ha vivido en Malaga y por extensión en Andalucia. Un saludo.

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    1. Gracias por su comentario, ciertamente la imagen a la que alude no corresponde al cementerio inglés sino a otro de esos rincones bellos arquitectónicos que menciona y que está cargado de simbolismo. No quise hablar abiertamente de él para no desviar el tema de esta entrada, así que añadí esta foto suponiendo que rápidamente la detectarían como ajena de dicho cementerio y así poder entrar a hablar de esta preciosa e impresionante cripta aún más mágica si cabe que el cementerio inglés, repreta de simbolismo. Lo que ocurre es que nadie reparó en esta imagen, así que decidí dejarlo estar. Pero sí, para ver esta cripta deberá el interesado/a desplazarse a uno de los edificios más famosos de Málaga, la basílica de Santa María la Victoria (cuya talla, cuentan, fue un regalo del emperador Maximiliano I al rey Fernando el Católico, el cual la trajo aquí y aquí la dejó tras tomar la ciudad al Zagal -pariente de Boabdil y que pese a su buen hacer acabó sus días vagando como un mendigo por las calles de Fez tras haberle quemado los ojos los propios árabes en castigo por haber permitido la toma de Málaga y su territorio-). Esta basílica, con interesante museo de piezas sacras, cuenta con, a mi gusto, la joya de la corona en simbolismo: la cripta de los condes de Buenavista, a la que corresponde la imagen que alude. Recomiendo a los que buscan emociones fuertes pasarse a verla y tomarse su tiempo para estar a solas en esa inquietante atmósfera, contemplando los relieves donde no faltan esqueletos ni calaveras (sin duda una buena metáfora del eterno Carpe Diem), lo cual no quita para pasar un rato con los pelillos erizados. Por lo demás, comparto sus palabras aunque reconozco que me supo mal cuando tras patear el casco antiguo y terminar en información y turismo, me dijeron que es de las pocas ciudades que carece de un museo arqueológico abierto y que visitar. ¡Digo yo que no será por falta de historia!. Un saludo y buen ojo el suyo.

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  14. Hola. He leído su interesante artículo, por el que la felicito.
    Observo que dice usted que hay enterrados cuatro soldados americanos, supongo que se referirá a soldados de Estados Unidos de América.
    Realmente, y puedo estar equivocado, creo que eran soldados británicos y australiano:

    - Sargento A. A. Ross, Operador inalámbrico/Artillero aéreo de la Royal Air Force, muerto el 3 de junio de 1943, con 35 años. En su lápida reza lo siguiente: "Mi querido esposo. La guerra nos unió. La guerra nos separó. Siempre amaré tu recuerdo"

    - Comandante W. Stranack, del H. M. S. "Manchester", muerto el 23 de julio de 1941, con 45 años. En su lápida reza lo siguiente: "Inglaterra espera que cada hombre este día cumpla con su deber"

    - Sargento F. W. Calladine, Operador inalámbrico/Artillero aéreo de la Royal Air Force, muerto el 31 de diciembre de 1942. En su lápida reza lo siguiente: "No lo olvidemos. Dio una vida joven y saludable por la paz eterna."

    - Oficial de vuelo J. Mac G. M. Patterson, Royal Australian Air Force. Muerto el 9 de junio de 1942, con 25 años. En su lápida reza la siguiente inscripción: "Fidelis usque ad mortem", o lo que es lo mismo "Fiel hasta la muerte"

    Se recuperaron sus cadáveres en el mar, cerca de Marbella, y se enterraron en el Cementerio Inglés el 2 de abril de 1946, una vez terminado el conflicto.

    Reciba un cordial saludo
    Fernando de Laguno
    Málaga

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  15. Gracias por su pregunta y paso a responderle. Efectivamente, lleva usted razón en lo que respecta a los cuatro soldados que cayeron durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, cuyas tumbas ubico en mi artículo. Son de soldados británicos de la Commonwealth.
    Le informaré sobre la cifra de datos y nombres que cito en mi entrada, a partir de distintas fuentes. Los primeros datos se refieren a la primera persona enterrada en 1831 en este cementerio, George Stephens, capitán y propietario de un barco mercante, que se ahogó accidentalmente en la bahía de Málaga.
    Inicialmente en el cementerio se hicieron muchos enterramientos en la parte denominada "cementerio viejo", aquella en la que quedan varias tumbas cubiertas de conchas marinas, las más antiguas, para las que el archivo de la Diputación de Málaga no proporciona nombres concretos ni situación en el camposanto. En esa parte comenzaron a enterrarse, apenas sin orden, cadáveres sacados de enterramientos en las playas y campos (con la única condición de que fueran protestantes, ya que para ellos no había entonces iglesias, ni conventos, ni cementerios), para darles sepultura, pues la Iglesia Católica no permitía hacerlo en suelo sagrado, católico (ni a gente no católica ni a suicidas).
    Por eso, las autoridades malagueñas concedieron esas tierras para ubicar un cementerio protestante, en 1829, tras negociarlo con William Mark, cónsul británico del Reino de Granada, pasando a ser así y por méritos propios, el cementerio protestante más antiguo de la Península Ibérica.
    En los primeros meses se enterró un número indefinido de cadáveres: británicos, irlandeses, estadounidenses, canadienses… cuyos nombres no están completos ni su situación en el jardín detallada. Piense que el perímetro amurallado del cementerio varió de un mes a otro; de hecho, el cementerio inglés aún cuenta en la actualidad con varias zonas diferenciadas dentro del recinto.
    Hubo que esperar a 1831 para que ya no se moviera el primero en ser enterrado en su actual ubicación, y le correspondió al irlandés liberal Robert Boyd, que ayudó al general Torrijos en su lucha contra Fernando VII y murió fusilado en la playa malagueña de la Misericordia, junto al general. Fue el mismo cónsul Mark quien lo recogió y lo llevó a su propia casa para darle sepultura al día siguiente en el nuevo camposanto.
    Espero haberle aclarado su pregunta.
    Saludos.

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    1. Hola. No voy a entrar en polémica, pero el primer enterramiento que consta que hubo en el cementerio, como bien dice, fue el del capitán del bergantín Cicero, George Stephens, y el segundo el de Robert Boyd y así es como aparece reflejado en el Libro de Entierros del cementerio, donde se da cuenta del nombre, lugar de nacimiento, causa de la muerte, sector y número de tumba de todos y cada uno de los entierros, así como, si es el caso, de anotaciones sobre el finado. En ninguna parte consta que antes del capitán Stephens hubiera habido ningún enterramiento en dicho campo santo.
      Un saludo

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